2 de juliol del 2012

Integrar la lógica de servicio público con la de mercado


La crisis de financiación de las programaciones estables de los espacios escénicos de proximidad ha llevado a buscar modalidades de gestión que optimicen los menores recursos disponibles. Esto está comportando una mayor cooperación público-privada y el abandono del caché como régimen económico dominante para incorporar modalidades a riesgo compartido.
Sin embargo, el debate sobre las modalidades de gestión que facilitan una mayor eficiencia no debe distraernos de la necesidad de otro debate aún más esencial: ¿para qué debe servir esta magnífica red de infraestructuras escénicas que los municipios han construido durante los años de bonanza y que ahora encuentran dificultades para sostener?

Hay que evitar la tentación política de cerrarlas o de entregarlas precipitadamente al primer postor. Considero que así como el año 1979 el sector público consideró que la mejor manera de fomentar el desarrollo de oferta escénica era una fuerte inversión de recursos públicos, ahora debe encontrar un modelo de espacio escénico de proximidad que integre las lógicas de servicio público y de mercado que, a estas alturas, ya sabemos que no son antagónicas sino complementarias.
Considero que la misión de un espacio escénico de proximidad sólo puede ser definida desde la lógica de servicio público y debe contemplar cuatro líneas de acción:
a.      El espacio escénico de proximidad como infraestructura que acoge las prácticas escénicas de la comunidad local, ya sean profesionales como amateurs o emergentes, de creación, formación, difusión o exhibición. Los responsables culturales deben fomentar el arraigo y desarrollo de las prácticas escénicas en su comunidad por su valor público.
b.      El espacio escénico de proximidad como agente dinamizador de la formación de públicos. Para ello debe desarrollar una oferta de programación y actividades educativas con públicos jóvenes para contribuir a la creación de interés por las artes escénicas, a formar sus gustos y su capacidad de disfrute, y a incorporar las prácticas escénicas en su estilo de vida. Para ello puede operar a dos niveles: las actividades abiertas con públicos familiares y las actividades concertadas con los centros educativos.
c.       El espacio escénico de proximidad comoscenic community manager. La gestión y dinamización de la comunidad de espectadores debe llevar a los responsables del espacio escénico a desarrollar estrategias para fomentar su implicación y participación en la gestión de su actividad y a transformar su condición de clientes en ciudadanos “empoderados”.
d.      El espacio escénico de proximidad como facilitador del acceso a la oferta escénica del mercado. Para facilitar el acceso a la oferta de espectáculos del mercado profesional puede operar de dos maneras: proveer una programación propia (con gestión directa o indirecta) o ceder, de forma discriminada, el uso de las instalaciones a terceros para que presenten allí sus espectáculos. En esta línea de acción es donde se pueden integrar mejor las lógicas de servicio público con las de mercado.
Las tres primeras líneas responden a la lógica de servicio público. Requieren poco presupuesto para atender los gastos variables de actividad pero necesitan disponer de un pequeño núcleo de gestión especializado en tres grandes ámbitos operativos: la gestión de las relaciones con la comunidad escénica y los usos derivados de los espacios, la gestión técnica de las instalaciones, y la gestión de las actividades de formación de públicos.
La cuarta línea puede integrar la lógica de servicio público con la de mercado. Esto significa que la oferta de espectáculos profesionales se puede hacer con lógica de mercado, pero el titular del espacio escénico debe regular su funcionamiento con lógica de servicio público. En España ya existe una oferta profesional de producciones escénicas de calidad y un tejido industrial con capacidad para crearlas, producirlas y explotarlas y, por lo tanto, ya no es necesaria la intervención directa de la administración como mediadora y proveedora de contenidos escénicos.
La lógica de servicio público puede operar sobre la lógica de mercado a cuatro niveles:
a.      El espacio escénico cede el uso de sus instalaciones a producciones escénicas que se ajustan a sus criterios de programación, nunca de forma indiscriminada. El “programador” sigue ejerciendo sus funciones prescriptoras.
b.       El espacio escénico asume la gestión de los servicios técnicos y de sala, con gestión directa o externalizada, para asegurar la calidad de servicio.
c.       El espacio escénico gestiona en todo momento la relación con sus públicos y colabora con el operador en sus acciones promocionales y de comunicación de producto. Como que el riesgo de explotación lo tiene el operador es lógico que se implique activamente en su promoción.
d.      El espacio escénico facilita la viabilidad económica de los espectáculos invitados que tienen un coste superior a su potencial de recaudación aportando un importe diferencial que evita su exclusión.
Este es un aspecto clave que se está resolviendo de distintas maneras. Primero es necesario saber cuál es el potencial de ingresos de taquilla de un espacio escénico multiplicando (1) su capacidad de aforo por (2) el precio medio de mercado de las entradas para cada tipo de espectáculo, y aplicando (3) un % de ocupación potencial similar al más elevado que se ha conseguido históricamente en espectáculos similares. Si el valor de mercado de un espectáculo (su caché) es igual o inferior al potencial de ingresos de taquilla, ésta ya es suficiente para cubrir los costes. Si el valor de mercado de un espectáculo es superior al potencial de ingresos de taquilla, en el contrato se puede establecer que el titular hará una aportación compensatoria equivalente a este diferencial, aunque los riesgos de explotación correspondan al operador.
Está claro que el presupuesto anual necesario para hacer frente a estas aportaciones diferenciales es muy inferior al que se necesita para contratar a caché, pero no se trata sólo de una medida de ajuste presupuestario sino de la oportunidad de cambiar el modelo de explotación de la oferta profesional. Considero que es bueno que cada parte haga lo que les corresponde: el espacio escénico de proximidad debe aplicar la lógica de servicio y el operador privado la lógica de mercado, asumiendo los riesgos de explotación y participando en la gestión de públicos.

Publicado en Artez
Junio 2012

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